El método infalible para enseñarle a un gato a usar el baño de la casa

Kal, el gato de Daniel Freudberg, en pleno proceso de aprendizaje a usar el cuarto de baño de la casa (Daniel Freudberg).

El apartamento que Daniel Freudberg comparte con su novia tiene dos baños. Uno lo usan la pareja y sus invitados. El otro lo usa su gatito Kal, de siete meses, que hace todas sus necesidades allí, en el inodoro.

«Nunca compramos una caja de arena», dice Freudberg, de 27 años, gerente de un comercio en Arlington, Virginia, quien cree tan firmemente en enseñar a los gatos para que usen el cuarto de baño que animó a su jefe para que lo probara. «Me encanta, la verdad».

Muchas personas tratan a sus mascotas como niños con pelaje. Pero dentro de ese grupo existe una pequeña minoría de dueños de gatos que han llevado la humanización de la mascota a un nivel superior, al romper con las piedritas para compartir el baño con sus animales.

Entrenar a los gatos para que usen un inodoro es sorprendentemente posible, dicen los que evangelizan sobre el tema, y los beneficios son buenísimos: no más olor a piedritas usadas. No más gránulos bajo las patas. No más palita para sacar los excrementos. (Sólo hay que descargar el agua, porque los a los felinos sin dedos no les sale bien.

¿Se trata de un grupo en crecimiento? Imposible de decir, nadie estudia el uso del cuarto de baño en los gatos. Pero existe un mercado suficiente para que haya kits para el aprendizaje felino del uso del baño, con cientos de reseñas en Amazon, y dos libros nuevos sobre el tema.

Uno es la edición por el 25º aniversario del volumen pionero en la materia, How to Toilet Train Your Cat (Cómo enseñarle a su gato a usar el baño), de Paul Kunkel, que promete éxito en 21 días. El segundo, Toilet Train Your Cat, Plain and Simple (Enséñele a su gato a usar el baño, simple y sencillamente), es de Clifford Brooks, un autor de Silicon Valley que dice que el proceso tarda tres meses y mucha paciencia pero vale la pena.

«Somos un grupo de élite», dijo Brooks, de 56 años, quien actualmente trabaja en un libro sobre caminata gatuna y meditación. «La mayoría de la gente dice: ‘Mi gato no puede hacer eso’. Acá estoy para decirles que todos los gatos lo pueden hacer».

Los métodos que se detallan en ambos libros y las baterías de entrenamiento son relativamente similares y les van a resultar familiares a quienes hayan enseñado a un niño a dejar los pañales. Implica pequeños pasos, premios como regalos o elogios, accidentes ocasionales y ninguna reprimenda. En el caso de los gatos, el proceso también implica insertar un recipiente con piedritas en la taza del inodoro, que se reduce gradualmente a medida que se agranda un hueco en el centro del recipiente que permite que las piedritas y los despojos caigan en el agua.

Hanuri antes y después: de pequeña, cuando aprendió a usar el baño, y de grande, experta. (Jee Lee)

Hanuri antes y después: de pequeña, cuando aprendió a usar el baño, y de grande, experta. (Jee Lee)

Esta misma idea general contó con la defensa de nada menos que la leyenda del jazz Charles Mingus, quien le enseñó a su gato Nightlife a usar el cuarto de baño y decidió compartir su método con un Gatálogo de Instrucciones que se pedía por correo.

Brooks —cuyo método de ocho pasos se basa en objetos que los lectores probablemente tengan en la casa, como un tazón en desuso— aconseja que primero se haga la prueba de tirar una bolita de chocolate en el inodoro, para asegurarse de que la salpicadura no llegará tan arriba como para humedecer y molestar al felino. Brooks dijo que él ha entrenado con éxito a ocho gatos, y actualmente lo hace con sus dos gatitos, Anderson Cooper y Gloria Vanderbilt.

No queda claro si aprender a usar el cuarto de baño es bueno o agradable para los gatos. Sarah Ellis, una especialista en conducta de gatos y coautora de The Trainable Cat (El gato entrenable) dijo en un correo electrónico que nunca quiso enseñarles esa destreza. Por un lado, dijo, para los gatos enterrar los deshechos es una conducta natural. Por otro lado: «Si yerran, no querría heces de gato en mi inodoro humano, que usan los miembros humanos de la familia».

Aunque ninguno de los dueños de gatos consultados dijeron haber experimentado esa complicación, reconocieron que compartir un cuarto de baño con un gato puede producir momentos extraños. Los invitados que lo usen, por ejemplo, podrían encontrar el recipiente con piedritas en el inodoro, o inclusive desechos flotantes, que podrían atribuir al humano. Eso le pasó a Brooks, y también una vez el técnico del cable encontró una pila de excrementos de gato en el piso porque alguien había cerrado la puerta del cuarto de baño y el gatito no había podido entrar.

Charles Mingus le enseñó a su gato Nightlife a usar el cuarto de baño y decidió compartir su método con un Gatálogo de Instrucciones.

«Hay que asegurarse de dejar la tapa alzada todo el tiempo», dijo Brooks. «No hay que olvidarse».

Un gato entrenado también puede desarrollar algunos hábitos graciosos. Brooks dijo que una de sus gatos cerraba la puerta cuando usaba el baño. Y todos los gatos a los que les ha enseñado se acostumbraron a correr al baño cada vez que él se levanta para ir.

«Hay que quedarse afuera y esperar», dijo. «Literalmente pienso que creen que es divertido».

Cortesía Infobae

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