Gran concentración independentista para apoyar el referéndum en Cataluña

Miles de personas se concentraron este domingo en Barcelona para defender un referéndum sobre la independencia de Cataluña, que el gobierno regional pretende organizar a principios de octubre pese a su prohibición.

Delante del palacio de Montjuïc, el exentrenador del FC Barcelona, Pep Guardiola, ferviente independentista, leyó un manifiesto ante los asistentes -30.000, según el ayuntamiento; 47.000, según una fuente independentista- y el presidente autonómico, Carles Puigdemont.

«Votaremos aunque el Estado español no lo quiera […] No tenemos otra salida: la única respuesta posible es votar», lanzó en catalán, castellano e inglés, pidiendo el apoyo de la comunidad internacional contra «los abusos de un Estado autoritario».

Carles Puigdemont anunció el viernes que el 1 de octubre se celebrará un referéndum, prohibido por el Tribunal Constitucional español, sobre la independencia de esta región de 7,5 millones de habitantes del noreste de España, que tiene una lengua y cultura propias.

En caso de victoria del «sí», los independentistas prevén iniciar la «desconexión» de España.  El Gobierno español, dirigido por el conservador Mariano Rajoy, se opone a esta votación y ha declarado que la impedirá, sin precisar cómo lo hará.

«Creo que la independencia es la única salida», declaró Ramon Fon, jubilado de 67 años, que asistió a la concentración, organizada por asociaciones independentistas.

«Quiero el referéndum como un primer paso, y si mi posición es mayoritaria, alcanzar la independencia», agregó, con la bandera estrellada de los independentistas a la espalda.

Según un sondeo de un instituto gubernamental catalán, más del 73% de los catalanes está a favor de que se celebre un referéndum basado en el que Escocia organizó en 2014 con el acuerdo del Gobierno británico, una opción que Madrid rechaza.

Una pequeña mayoría (48,5% contra 44,3%) se opone a la independencia, según el mismo sondeo.

En noviembre de 2014, el Ejecutivo regional organizó una «consulta» simbólica, prohibida por Madrid, sobre la independencia: 2,3 millones de personas, de 6 millones de electores potenciales, participaron y 8 de cada 10 votaron a favor de la secesión.

Esto le costó al presidente autonómico de aquel momento, Artur Mas, ser condenado en marzo a dos años de inhabilitación.

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